Cada 12 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia, una enfermedad crónica caracterizada principalmente por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga intensa, trastornos del sueño y dificultades cognitivas, como problemas de memoria y de concentración.
Así lo explica la doctora Lilian Soto, especialista reumatóloga en el área del tratamiento del dolor del Hospital Clínico Universidad de Chile y una de las directoras de la Corporación de Fibromialgia Chile: “Lo que define la enfermedad es un dolor crónico generalizado, duelen músculos y articulaciones, en la mayoría de los casos, es una forma muy parecida al malestar de una gripe, pero sostenido a lo largo del tiempo”.
A diferencia de otras patologías, la fibromialgia no puede ser confirmada a través de exámenes específicos; su diagnóstico es clínico y se realiza a partir de la evaluación de síntomas, características del dolor y antecedentes del paciente. Sin embargo, los especialistas enfatizan que se trata de una condición real y con un alto impacto en la vida cotidiana.
Uno de los principales desafíos asociados a esta enfermedad es que sus síntomas pueden confundirse con los de otras patologías o abordarse de manera fragmentada. “Falta una mirada más global; cuando se revisa la historia integrada del paciente, uno se da cuenta de que el diagnóstico corresponde a fibromialgia”, explica la especialista.
Desde la neurobiología, el doctor Elías Utreras, académico e investigador del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias y quien fue parte del Núcleo Milenio para el Estudio del Dolor en 2021, explica que la fibromialgia estaría asociada a una sobreactivación del sistema nervioso central y periférico, encargado de percibir y transmitir los estímulos dolorosos.
“En alguna etapa de este circuito hay una sobreestimulación y, por lo tanto, el sistema nervioso está demasiado alerta; esto puede provocar que estímulos que normalmente no son dolorosos produzcan dolor o se perciban con mayor intensidad”, explica el investigador.
En palabras simples, el sistema nervioso amplifica las señales de dolor y las mantiene activas por más tiempo. “En una persona sin fibromialgia, un estímulo doloroso va a producir dolor, pero después va a bajar la intensidad; en cambio, en las personas con fibromialgia, el dolor se mantiene constante“, señala.
Actualmente, esta enfermedad no tiene una cura específica. “En la fibromialgia no se conoce exactamente cuáles son las causas de la hiperactividad del sistema nervioso y, por lo tanto, también es difícil su tratamiento”, explica Utreras.
Por ello, los tratamientos existentes buscan principalmente disminuir el dolor y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. En ese contexto, el investigador enfatiza la importancia de seguir estudiando los mecanismos neurológicos involucrados en esta enfermedad, con el objetivo de avanzar hacia terapias más efectivas para el dolor crónico.
Más allá de los síntomas físicos, la doctora Soto, especialista en tratamiento del dolor, explica que la fibromialgia tiene un fuerte impacto emocional, social y funcional. “La fibromialgia tiene una carga de enfermedad enorme, a pesar de que no daña estructuras. Estar todo el día con dolor físico y el cansancio que esto conlleva impacta en el desempeño físico, funcional y cognitivo, así como en las áreas del ánimo”.
La especialista agrega que muchas personas viven un proceso marcado por la incomprensión y el estigma. “Es una enfermedad bastante solitaria porque los pacientes sienten que nadie les cree y eso le quita importancia a lo que viven”, sostiene.
Sobre la sintomatología, la académica explica que “el tratamiento actualmente se basa en tres pilares: la actividad física, apoyo psicológico y tratamiento farmacológico que reduzca la intensidad del dolor“. Para el manejo del dolor, se recomienda consultar a especialistas sensibilizados en esta materia, como fisiatras, reumatólogos, traumatólogos o neurólogos. Además, los especialistas coinciden en que consultar a tiempo es fundamental, especialmente cuando el dolor físico persiste durante más de tres meses.
En Chile, la visibilización de esta enfermedad ha avanzado en los últimos años, incluida la promulgación de la Ley de Fibromialgia y Dolores Crónicos en 2023. Sin embargo, los especialistas advierten que aún falta mayor educación, investigación y comprensión social frente a una enfermedad que, aunque muchas veces no se ve, afecta profundamente la vida de miles de personas.