El rescate de Aarón Candillo, un joven músico venezolano de 21 años que sobrevivió 101 horas bajo los escombros tras los dos terremotos que sacudieron Venezuela, dejó una historia que trasciende la tragedia.
En medio de la operación desarrollada en La Guaira, uno de los rostros que acompañó al joven durante su lucha por sobrevivir fue el del bombero chileno Juan Marcelo Venegas, integrante de la Brigada Internacional Topos Chilenos, quien aseguró que entre ambos nació una conexión difícil de explicar.
En una entrevista concedida al medio El Observador Guayanés, el voluntario recordó el primer contacto que logró establecer con Aarón mientras permanecía atrapado. «Pude comunicarme con él. Todavía no hemos estado juntos, pero sí le entregué agua y una ampolleta térmica para que tuviera iluminación. Ahí empezamos a conversar. Él me habló de la palabra de Dios, me dijo algunos versículos», relató.
Con años de experiencia participando en rescates alrededor del mundo, Venegas confesó que pocas veces había vivido una experiencia tan intensa. «He trabajado mucho rescate alrededor del mundo, pero la conexión que sentí, la sintonía que sentí con Aarón, un joven de 21 años, ha sido muy potente, muy potente«, expresó.
El rescatista explicó que, mientras los equipos retiraban fierros y enormes bloques de concreto para abrir un acceso seguro, nunca dejaron de conversar. «Siempre conversando con él, me ha enseñado bastantes cosas bien bonitas. De hecho, me invitó el próximo año a que viniera a visitar Venezuela. Hace un poco de risa, un poco de broma, porque uno tiene que tener un contacto permanente con él», recordó emocionado.
Para Venegas, lo que más lo impactó fue la fuerza con la que Aarón enfrentó las más de cuatro jornadas atrapado bajo los escombros. «Esa hambre de querer sobrevivir, de volver a nacer, no la he encontrado en todas las víctimas», afirmó, destacando la fortaleza física y espiritual del joven músico.
La promesa que hizo durante el rescate terminó marcando su propia jornada. Aunque ya había concluido sus labores operativas tras participar en otro rescate y su uniforme había quedado completamente destruido, decidió permanecer en el lugar hasta el último minuto. «Yo tenía que haber estado acostado, pero le hice una promesa: lo voy a esperar hasta que él salga, para que sienta que no fue una víctima más, sino que nosotros a esto le ponemos corazón. No importa la hora que salga, yo voy a estar acá esperándolo», aseguró.
Venegas explicó que sus compañeros continuaban removiendo escombros mientras él aguardaba el desenlace. «Mis compañeros están trabajando. Yo ya no trabajo por hoy día porque saqué al pequeño y mi uniforme está destrozado; entonces me puse esta ropa solo para estar acá y poder esperarlo. Una vez que se cierre ese círculo iré a descansar«, comentó.
Al despedirse de la entrevista, el voluntario chileno reflexionó sobre el sentido de las misiones que realiza junto a Topos Chilenos alrededor del mundo. «Yo vengo de Chile, esto es totalmente voluntario, y encontrarme con esta experiencia de vida con Aarón es satisfactoria, muy bonita«, dijo.
Finalmente, dejó un mensaje que resume el espíritu con el que enfrentó la emergencia. «Espero que esto aporte a la sociedad, porque hay más gente buena que mala en este mundo«, concluyó, pocas horas antes de presenciar el momento en que el joven venezolano volvió a ver la luz tras 101 horas de lucha por la vida.