Del 10 al 13 de septiembre, en pleno Mes de la Patria, la Región del Biobío volverá a ser el centro del automovilismo mundial.
Será la quinta edición del Rally Chile Biobío en el FIA World Rally Championship y la Ronda 12 de 14 del campeonato 2026.
Detrás de esa continuidad hay una historia de gestión que no siempre se cuenta: La del Core Biobío y su gobernador Sergio Giacaman, quienes fecundaron la renovación con el WRC, lideraron la organización local, garantizaron el financiamiento regional, consolidando al Biobío como el único anfitrión sudamericano estable del campeonato más exigente del mundo sobre tierra.
Las rutas de tierra colorada entre Yumbel y Los Ángeles volverán a dejar de ser caminos agrícolas para convertirse en el escenario que ninguna campaña publicitaria habría podido comprar: Presencia real, sostenida y con audiencia en 124 países.
Los números del año pasado son elocuentes.
El estudio de impacto elaborado por la Universidad de Concepción para SERNATUR cifró el efecto inducido del Rally 2025 en $27.247 millones de pesos, con un coeficiente de conversión de 6,4 veces sobre la inversión pública comprometida.
Dicho en términos simples: Cada peso que el Gobierno Regional puso sobre la mesa generó seis pesos y cuarenta centavos de actividad económica.
Yumbel llegó al 100% de ocupación hotelera. Los Ángeles al 91%. No son cifras de un evento deportivo menor; son las cifras de una industria funcionando a plena marcha durante cuatro días.
Pero el impacto que más cuesta valorar —y que más importa en el tiempo— no es el del consumo inmediato. Es el mediático. El evento fue transmitido en 124 países. La audiencia televisiva acumulada superó los 49 millones de personas.
Medios especializados como Motorsport.com, AutoHebdo y Speedweek describieron al Biobío como “la capital del rally en Sudamérica”. Esa frase, repetida en francés, alemán y español, vale más que cualquier aviso en revista de turismo.
Lo que viene en septiembre de este año es la oportunidad de consolidar lo que el 2025 apenas comenzó a construir.
Los datos revelan las limitaciones con la misma honestidad con que exhiben los logros: el 46% de quienes pernoctaron lo hizo en carpas; la estadía promedio no superó los dos días; comunas próximas a los tramos competitivos registraron ocupaciones bajo el 35%. El potencial está ahí, pero la región aún no termina de capturarlo.
La pregunta para septiembre de 2026 no es si el Rally convoca —eso está demostrado—, sino si el Biobío está más preparado para transformar esa convocatoria en desarrollo territorial de largo plazo.
Los turistas internacionales gastaron en 2025 casi cuatro veces más que el público local. Darles razones para quedarse un día más es la palanca más poderosa disponible.
El Rally llegó al Biobío como un evento. La tarea que tiene por delante la región es convertirlo en un argumento de identidad: La demostración, año a año, de que este territorio puede organizarse, recepcionar y proyectarse al mundo con estándares de primer nivel.
Eso no tiene equivalente publicitario. Tiene, en cambio, un valor que se acumula cada septiembre, kilómetro a kilómetro, en cada curva de tierra que sale en pantalla en Tokio, París o Buenos Aires.
Que rueden los motores.
Luis Santibañez Bastidas
Core del Biobio
Presidente de Presupuesto e Inversion.