La académica del Doctorado en Inteligencia Artificial, Dra. Carola Figueroa Flores, presentó los avances de un innovador proyecto de investigación orientado al desarrollo de una plataforma inteligente capaz de integrar drones autónomos, sensórica ambiental e inteligencia artificial para apoyar el monitoreo y detección activa de posibles fuentes contaminantes.
La iniciativa busca avanzar desde los sistemas tradicionales de monitoreo, basados principalmente en estaciones fijas, hacia una solución dinámica y móvil que permita recorrer distintos sectores del territorio, capturar información ambiental georreferenciada y utilizar modelos de inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos de manera eficiente.
La investigadora adscrita a la Universidad del Bío – Bío, explica que “durante el proyecto se desarrolló una solución tecnológica que integra una plataforma aérea no tripulada, sensores ambientales, cámaras, procesamiento de datos, modelos de visión computacional y una plataforma de apoyo a la toma de decisiones (DSS) para visualizar y analizar la información obtenida”.
La propuesta surge como respuesta a una problemática recurrente en la zona centro-sur del país, que es la contaminación atmosférica asociada al uso residencial de leña durante los meses de otoño e invierno. En ciudades como Chillán y Chillán Viejo, los episodios críticos de contaminación tienen un impacto directo en la calidad de vida y la salud de la población.
“Actualmente existen estaciones de monitoreo ambiental que cumplen un rol fundamental, pero al estar ubicadas en puntos específicos presentan limitaciones naturales, ya que no permiten explorar dinámicamente el territorio ni identificar variaciones locales asociadas a posibles fuentes contaminantes”, señaló la Dra. Figueroa.
El sistema desarrollado integra diversas tecnologías en una única plataforma. Los drones realizan vuelos sobre zonas de interés capturando información mediante sensores ambientales y cámaras. Durante las misiones se registran variables como material particulado (PM1, PM2.5 y PM10), temperatura, humedad relativa y dióxido de carbono (CO₂), junto con información georreferenciada obtenida mediante técnicas de búsqueda activa y cobertura espacial.
Según detalló la académica, estos datos se complementan con imágenes aéreas que posteriormente son procesadas mediante algoritmos de inteligencia artificial y visión computacional para identificar patrones asociados a emisiones visibles de humo domiciliario.
“Uno de los mayores desafíos científicos fue trabajar con humo real. El humo no tiene una forma definida y cambia constantemente debido a factores como el viento, la iluminación, la humedad y las condiciones atmosféricas. Además, puede confundirse con fenómenos como neblina, vapor o sombras”, indicó.
Finalmente, toda la información recopilada es integrada en una plataforma DSS geoespacial que permite visualizar vuelos, trayectorias, mapas de calor, imágenes asociadas y el comportamiento ambiental del territorio, facilitando el análisis y la toma de decisiones.
Resultados preliminares
Entre los principales resultados del proyecto destaca el desarrollo de una plataforma integrada basada en drones para el monitoreo ambiental inteligente, incorporando una base sensórica multimodal diseñada específicamente para responder a los requerimientos de la iniciativa.
Asimismo, se desarrollaron modelos de inteligencia artificial orientados a la detección de humo domiciliario, apoyados por la construcción de un dataset propio de imágenes aéreas capturadas en condiciones reales del sur de Chile. Este conjunto de datos permitió entrenar y validar los algoritmos de análisis automático desarrollados por el equipo.
Otro de los avances relevantes fue la implementación de una plataforma DSS geoespacial para la visualización y análisis de información ambiental, fortaleciendo la toma de decisiones basada en evidencia.
“Los desarrollos fueron validados en un entorno relevante, alcanzando un nivel de madurez tecnológica TRL 5, lo que demuestra su factibilidad operativa. Paralelamente, iniciamos el proceso de protección intelectual de las tecnologías generadas y contribuimos a la formación de capital humano avanzado mediante tesis de pregrado, magíster y nuevas líneas de investigación doctoral vinculadas al proyecto”, explicó la investigadora.
Además, uno de los logros más significativos fue la consolidación de un equipo interdisciplinario, así también, la participación de dos estudiantes del Doctorado en Inteligencia Artificial, Ismael Miranda y Maximiliano Burgos, quienes fortalecieron las líneas de investigación asociadas a la IA aplicada.
La académica también destacó la importancia de incorporar a la comunidad en los procesos de innovación tecnológica. “La validación tecnológica requería realizar vuelos en escenarios reales. Esta experiencia nos recordó que los desarrollos tecnológicos no solo necesitan buenos algoritmos, sino también requieren confianza, transparencia y colaboración con las personas”, afirmó.
La Dra. Figueroa enfatizó que el propósito de esta tecnología no es reemplazar los sistemas actuales de monitoreo, sino complementarlos mediante nuevas herramientas de análisis territorial que puedan apoyar a municipios y organismos ambientales.

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