Publicado el 27 octubre, 2026 a las 12:24 pm / Breves / Destacamos / Noticias / 61 lecturas

Crisis en el Cementerio Municipal de Lota: Exigen urgencia y responsabilidades tras derrumbe que dejó siete ataúdes al descubierto

Por: Prensa Radio Patagual

La indolencia institucional, el riesgo sanitario y el profundo dolor de las familias marcan la grave emergencia desatada tras el colapso del muro de contención del camposanto lotino, un problema que cumple semanas sin una respuesta definitiva.

Las intensas precipitaciones asociadas al sistema frontal que azotó a la Región del Biobío no solo pusieron a prueba la infraestructura de la zona, sino que desenterraron una dolorosa y alarmante crisis en el Cementerio Municipal de Lota. El pasado 30 de septiembre, el muro de contención del recinto colapsó de manera repentina, provocando un masivo deslizamiento de tierra que dejó a la vista de todos un total de siete ataúdes y sepulturas al borde del abismo.

Un golpe emocional insostenible

Para los deudos, el impacto ha sido devastador. Lo que significó en su momento una despedida difícil tras la pérdida de sus seres queridos, hoy se ha transformado en una pesadilla recurrente.

A poco más de un año de haber sepultado a su hermano Luis, Soledad Jara relata la angustia que significa vivir con el temor constante cada vez que pronostican precipitaciones. «Uno está en la noche esperando, pensando que te van a llamar para decirte que el cementerio se derrumbó de nuevo y que los cajones terminaron de caer», expresa con profunda impotencia.

La situación es compartida por vecinos y otros familiares afectados, como Eliorinda Montoya, quien mantiene a tres seres queridos en el camposanto. Para ella y decenas de familias, ver los nichos y cajones expuestos hacia las viviendas colindantes genera una mezcla insoportable de nostalgia, rabia y desesperación ante la vulnerabilidad en la que descansan los difuntos. «Parece que las autoridades pensaran que porque están muertos no importa, pero a nosotros como familia nos duele y nos afecta profundamente», denuncian los afectados, quienes acusan que pasaron días sin recibir avisos oportunos sobre la magnitud del daño.

Riesgo latente y la sombra de nuevas lluvias

El panorama empeora debido a la persistencia de las condiciones climáticas adversas y la falta de obras estructurales inmediatas. Los familiares denuncian que la incertidumbre es el denominador común de cada jornada, ya que los terrenos continúan cediendo y las medidas de mitigación provisionales —como el uso de plásticos y el retiro superficial de escombros— resultan insuficientes ante la amenaza de un nuevo sistema frontal.

Por su parte, los vecinos del sector colindante al cementerio también han alzado la voz, advirtiendo sobre el grave riesgo sanitario y estructural que representa la inestabilidad del terreno, exigiendo soluciones de ingeniería definitivas y sistemas de drenaje adecuados que eviten futuros desprendimientos.

Las respuestas de las autoridades y los plazos límite

Ante la presión de la comunidad y la gravedad de los hechos, la Seremi de Salud intervino en el caso, otorgando un plazo estricto de 20 días a la Municipalidad de Lota para remover los escombros acumulados y establecer un nuevo perímetro de seguridad. Dicho modelo de intervención fue presentado a la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) para buscar el financiamiento necesario.

En respuesta a los cuestionamientos, el alcalde de Lota, Jaime Vásquez, aseguró que el municipio ha actuado con celeridad dentro de sus facultades, ejecutando labores de despeje y tapado de terreno con material plástico, además de ingresar formalmente los proyectos técnicos a la Subdere.

En tanto, el delegado presidencial regional del Biobío, Julio Anativia, reconoció la urgencia de la situación, aclarando que si bien este tipo de medidas no constituyen una solución habitualmente inmediata, se está trabajando con rapidez debido al avance del proyecto presentado, el cual ha recibido observaciones técnicas que ya están siendo subsanadas por el municipio.

Una espera indigna

Mientras las autoridades intercambian plazos, carpetas y observaciones técnicas, los familiares de los difuntos continúan vigilantes y con el corazón en la mano. Su exigencia es clara y transversal: que las instituciones dejen de postergar una intervención de fondo y garanticen los recursos y la ejecución rápida de las obras, para que los cuerpos de sus seres queridos puedan recuperar, de una vez por todas, el descanso digno que merecen