Publicado el 14 agosto, 2020 a las 2:36 pm / Destacamos / Noticias / 141 lecturas

Medicamentos como un bien social en tiempos de pandemia

Por: Patricio Espergel

Arnoldo Miranda Tassara
Académico de Química y Farmacia
Universidad San Sebastián

La pandemia ha generado cifras alarmantes de contagios y muertes. En ese escenario, es urgente contar con medicamentos para tratar a los pacientes, reducir su estancia hospitalaria, la gravedad de sus síntomas, así como disminuir la mortalidad. En esta línea, es que han aparecido prototipos de vacuna con la finalidad de contar con una protección, sin embargo, aún se encuentran en estudio.
Por ende, ante la falta de vacuna, se necesitan medicamentos que puedan ayudarnos a tratar a los pacientes. Han aparecido diversos estudios que han señalado la presunta utilidad de fármacos como la dexametasona, ivermectina, entre otros, y también ha surgido la utilidad de una molécula poco conocida, el remdesivir.
Es un fármaco antiviral que fue desarrollado para tratar a los pacientes que presentaban ébola, sin embargo, también ha demostrado efectividad frente al SARS-CoV y al MERS-CoV en modelos in vitro y animales, por lo que se propone que teóricamente pudiese ser efectivo en el tratamiento del Covid-19.
En específico, los estudios existentes han sido desarrollados en pacientes graves con Covid-19 y, si bien existe un poco de controversia respecto a estos estudios pues han sido realizados en un número pequeño de pacientes, por lo que se piensa que no se pueden establecer resultados concluyentes, se asocia el uso de remdesivir con una reducción de aproximadamente 4 días en la recuperación de los pacientes. Asimismo, se postula que podría generar una mejoría en pacientes graves y una reducción en sus síntomas respiratorios y febriles, puesto que generaría una disminución en la replicación del virus a nivel respiratorio. No obstante, se requieren más estudios que respalden fehacientemente la efectividad del fármaco en este cuadro infeccioso.
Como todo fármaco, el remdesivir no está exento de reacciones adversas y se ha establecido que pudiese ocasionar problemas hepáticos, hipotensión, náuseas, entre otros. Su empleo en los pacientes hospitalizados con Covid-19 es por vía endovenosa y no hay evidencia respecto a su efectividad en la prevención de la infección.
La FDA en Estados Unidos aprobó la utilización de remdesivir en pacientes con COVID-19 debido a los resultados beneficiosos relacionados con su uso, sugiriendo que su empleo en los pacientes sea por entre 5 a 10 días.
Lamentablemente el gobierno estadounidense adquirió 500.000 dosis del medicamento, limitando el acceso a otros países, ya que esta compra significa el acaparamiento de casi la totalidad de las dosis producidas en julio, agosto y septiembre. Esta situación ha generado revuelo puesto que produce un dilema ético, cuestionando el actuar del gobierno estadounidense ya que, al no existir una vacuna, se dificulta el acceso a un medicamento potencialmente útil que podría convertirse en una alternativa para el manejo de la infección. En la situación en que estamos a nivel mundial se necesita la cooperación entre los gobiernos de distintos países y no la limitación en el acceso a los medicamentos al ser estos acaparados por un país en particular.
El laboratorio encargado de la producción del medicamento es Gilead Sciences, una compañía estadounidense que, se postula, recibió presiones del gobierno para llegar al acuerdo que beneficia a esa nación.
Si bien, este laboratorio es una industria que se encarga de vender un medicamento, debemos considerar que no es lo mismo que vender otro tipo de artículos, ya que el medicamento no debe ser visto como un bien de consumo, sino como un bien de uso social en que la carencia o dificultad de acceso acarrea injusticias y, sobre todo, va en contra de la salud de las personas.