A un mes de los devastadores incendios que golpearon con fuerza inusitada a comunas hermanas como Penco, Tomé y Lirquén, el humo comienza a disiparse, pero las huellas del dolor y la reconstrucción permanecen. En este escenario de adversidad, la Línea SOTRAL —emblema del transporte entre Concepción, Lota y sus alrededores— cierra hoy una de las campañas más significativas de su historia: una cruzada de profesionalismo, logística y, por sobre todo, profundo amor al prójimo.
Desde el primer minuto de la tragedia, la empresa no dudó en transformar su operación habitual en un despliegue de emergencia. Bajo la visión de su dueño, Demetrio Contreras, y la coordinación en terreno de Sergio Levanchini, SOTRAL se convirtió en el puente necesario para la ayuda.
Fueron más de 40 viajes con costo cero. Buses que no llevaban pasajeros comunes, sino que transportaban el alma de la reconstrucción: voluntarios, delegaciones cristianas, clubes deportivos y toneladas de suministros esenciales. Donde hubo una necesidad, hubo un bus de Sotral presente.
Para Daniel Rivera, Representante Legal de Sotral, esta acción es el reflejo de la identidad de la empresa. Rivera sostuvo con firmeza que, ante las catástrofes, la empresa siempre ha dicho «presente», mostrando su lado más humano.
«Queremos que la comunidad se sienta profundamente orgullosa de lo que se hizo. En cada viaje a las zonas afectadas, no solo llevábamos el nombre de Sotral; llevábamos el nombre de Lota, de Coronel y de todos nuestros alrededores. Fuimos embajadores de la solidaridad de nuestra gente», enfatizó Rivera.
Para Demetrio Contreras, el motor de esta acción fue estrictamente humano: “Esta es una ayuda que nos nació desde el corazón para poder estar con quienes más lo necesitaban. Siempre estamos ayudando, pero no lo publicitamos; sin embargo, esta campaña nos dejó profundamente conformes por el deber cumplido”.
Por su parte, Sergio Levancini, quien coordinó la logística diaria, relata la intensidad de esas jornadas que comenzaban de madrugada:
«Salíamos desde Lota con esperanza y muy compenetrados en ayudar. Vivimos los dos lados de la moneda: la alegría de la entrega y la tristeza de la pérdida in situ. Ver la realidad de frente te cambia la perspectiva de la vida; es algo que llena el alma».
Esta campaña reafirma una verdad histórica de nuestra patria: ante la tragedia, la unión es nuestra mayor fuerza. Sotral demuestra que es una empresa de la gente y para la gente. Porque, aunque el fuego sea inclemente, el espíritu del chileno —y especialmente el de la zona del carbón— es inquebrantable.
Con el cierre de esta etapa, SOTRAL no solo deja una huella de neumáticos en los caminos de Penco y Tomé, sino una marca imborrable en el corazón de las familias afectadas. Porque siempre que la comunidad lo necesite, ahí estará Sotral, trabajando codo a codo para que Chile, una vez más, se levante con más fuerza que nunca.

