A pesar de haber sido absuelto de manera definitiva en todas las instancias judiciales por la desaparición y fallecimiento del pequeño Tomás Bravo, la vida de su tío abuelo, Jorge Escobar, dista mucho de recuperar la normalidad. En el marco de la reciente cuenta pública de la Defensoría Penal Pública de la Región del Biobío, se dieron a conocer registros audiovisuales e inéditos testimonios donde Escobar relata el profundo impacto psicológico, social y laboral que ha dejado en él y su familia el haber sido el principal imputado del caso.
Actualmente, Escobar se encuentra de regreso en su vivienda en el sector rural de Caripilún, en la comuna de Arauco, conviviendo como vecino de la madre del menor. No obstante, la causa judicial no ha cerrado del todo a nivel institucional: la Fiscalía de Valdivia mantiene abierta una arista paralela en la que aún conserva formalmente la calidad de imputado.
En su relato grabado desde su domicilio, Escobar detalla las complejas consecuencias del estigma social y la imposibilidad de retomar su fuente de trabajo habitual tras más de cuatro años de exposición pública y persecución penal:
“Ha sido complicado, muy complicado. El tema del trabajo no se ha podido normalizar (…). Tuve que vender mis animales para armarme de un poco de plata. A mí me dañaron psicológicamente, en todo me dañaron… quedó todo patas para arriba conmigo. Yo ahora no ando bien, ya no soy el mismo de antes”, expresó Escobar.
El tío abuelo de Tomás Bravo recordó además el dolor por el fallecimiento de su madre mientras él se encontraba alejado de su hogar para resguardarse del acoso de la prensa y de la comunidad. “La gente lo quedaba mirando a uno, observando con mala cara. Esto nunca se va a acabar; pasen años y años, uno va a quedar marcado con esto. El daño nunca me lo van a pagar, eso no se paga con plata”, enfatizó, criticando duramente la labor indagatoria de la Fiscalía del Biobío.
Asimismo, hizo un llamado a no detener la búsqueda de la verdad: “La Fiscalía todavía no encuentra nada, siguen dando vueltas en lo mismo con lo que empezaron. No hay ningún avance en la investigación y eso es lo que duele más, porque obvio que queremos saber la verdad de lo que pasó”.
El defensor regional del Biobío, Osvaldo Pizarro, explicó la decisión institucional de difundir estas declaraciones inéditas durante el balance anual del organismo, apuntando al impacto humano de las imputaciones prolongadas por parte del Ministerio Público.
“Buscaba mostrar el lado humano, de cómo una imputación de más de cuatro años afecta a una persona… de cómo su vida personal, familiar, sus espacios de trabajo y sus amistades fueron absolutamente deterioradas. Lamentablemente, pese a la existencia de una sentencia absolutoria confirmada por la Corte de Apelaciones, se le sigue tratando como una persona culpable y vive día a día el estigma”, sentenció el jefe regional de la Defensoría.